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Semillas
Tecnológicas
Una tarde de sábado, de esas en las cuales nos
quedamos haciendo nuestros asuntos personales o simplemente,
“un poco de pereza”, un grupo de
convencidos de que ese tiempo “es oro”
y que se puede canalizar para brindarlo con trabajo
voluntario a otras personas menos favorecidas para que
puedan cambiar su realidad, arrancó con un proyecto
ambicioso en el mundo de los computadores.
Esa tarde de agosto, llegaron 20 miembros de nuestra
Fundación hasta una escuela ubicada en barrio
El Limonar, del sector de San Antonio
de Prado, donde los aguardaban 21 personas interesadas
en conocer para qué servían esos computadores
que hacía muchos días habían sido
donados por la Alcaldía de Medellín, a
través de su programa, Computadores para Educar.
El ambiente no podía ser mejor, todos se encontraron
con una comunidad dispuesta a aprender y ellos a brindar
su conocimiento. En medio del grupo asistente, Nancy
Johana sorprendió a todos. Con sus 11 años
y sus deseos de llegar a ser enfermera “cuando
sea grande”, contó lo que sabía
de los computadores, con una seguridad y una fuerza
que a todos dejó emocionados. “Yo conozco
mucho de computadores”, dijo Nancy Johana, “pero
estoy aquí para ver qué más me
van a enseñar”.
De su papá recibió la enseñanza
de lo que sabe acerca de los computadores y tanta es
la motivación que permanentemente lee sobre informática.
Se siente orgullosa de su conocimiento y de poder compartirlo
con sus compañeros y familiares.
Pero también Don Javier quería saber todo.
Desde cómo se prende un computador hasta cómo
se manejan esos aparatos que el cuida desde su puesto
de vigilancia.
Fue muy satisfactorio encontrar personas adultas interesadas
en conocer más acerca del mundo de los sistemas
que hoy está presente en todo, unidos también
a jóvenes que aúnan esfuerzos para salir
adelante.
Fue así como nació el Club de Informática,
hoy convertido en una realidad, en la cual participan
ocho profesores miembros de nuestra Fundación,
dos estudiantes de comunicación gráfica
y dos de informática, practicantes la Universidad
Minuto de Dios –UNIMINUTO-.
Poco a poco, los voluntarios que trabajan con este grupo
de personas, han visto su progreso, puesto que si antes
temían a enfrentarse a ese “aparato”,
como le dicen algunos al computador, y no sabían
ni siquiera mover el mouse, ahora se puede comprobar
cómo todos se van apropiando de su conocimiento
y cómo surge un espíritu de colaboración
que permite que el conocimiento se socialice y sean
ellos mismos los que intercambian su conocimiento.
Esta es la semilla que servirá
para que otras comunidades que han recibido computadores
con la Alcaldía puedan abrir su mundo a través
del conocimiento de los sistemas y la informática
y del trabajo voluntario que nosotros podamos brindar
desde Nuestra Fundación Unámonos.
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¿En
cuál proyecto o proyectos ha participado Usted
en la Fundación?
El principal proyecto que lideré y puse en marcha
fue el Club de Informática de la escuela El Limonar,
en San Antonio de Prado. También organicé
y coordiné al interior de los miembros del comité
Educativo una capacitación titulada "Pautas
Pedagógicas".
¿Si ha participado en varios, cuál
es el que más le ha gustado y por qué?
Todos han sido muy buenos y enriquecedores. Sin embargo,
el Club de Informática en la escuela de El Limonar
fue muy interesante, ya que pudimos aprovechar la herramienta
de los computadores donados por la Secretaría
de Educación, para que toda una comunidad, de
muy escasos recursos, tuviera acceso a ellos, los manipulara,
los utilizara de forma apropiada. El ver al celador,
al jardinero, al joven, al adulto, con estos deseos
de aprendizaje, y al lado de una herramienta tan necesaria
y tan costosa para ellos, es muy satisfactorio y se
me llena el corazón de una inmensa alegría.
¿Qué ha significado para su vida
esta experiencia?
El significado es grande, ya que de lo que tenemos y
sabemos, con un corazón abierto y desinteresado,
lo hemos colocado al servicio de los más desprotegidos,
y hemos tratado de darnos, de no dejar tantas cosas
encerradas en nuestras mentes y corazones, si no por
el contrario, de brindarnos y saber que otros están
creciendo con nuestro aporte y entrega. Son muchas realidades
que se nos escapan de la mente, y podemos pasar esta
vida y muchas otras, siendo indiferentes, pero al ver
la satisfacción y la alegría que generamos
en los otros con esta entregada desinteresada y amorosa,
realmente el alma se extasía y se regocija. Es
una gran experiencia.
¿Qué le diría usted a las
personas que quieran vincularse con los proyectos de
la Fundación Unámonos?
Que cada uno abra su mente y su corazón al servicio
y ayuda de los otros. No se trata de dar un pescado,
si no de enseñar a pescar, de entregar lo mucho
que tenemos y sabemos, para salvar las grandes diferencias
que se ven cada día más amplias entre
los más necesitados, que cada día son
más pobres, y los que lo tiene todo.
Realmente, lo que nos llevamos de esta vida no son nuestras
propiedades, joyas y títulos, si no las obras
que hemos realizado en favor de los necesitados. El
mundo está necesitado de LÍDERES,
de personas como la Hermana Teresa de Calcuta, y como
tanto otros que han sacrificado su vida, que lo han
dado todo en favor de los más necesitados. No
se trata de dar un moneda , y decir ya cumplí,
ya di mi parte. Se trata de abrir nuestros corazones,
nuestra mente, nuestra alegría, nuestra entrega,
nuestra visión; para brindarle a otros, lo que
la vida les niega hoy.
Recordemos la oración de San Francisco "Porque
dando es como recibo". y aprendamos de
ella, practicándola en nuestras vidas.
Anímate a participar, a
entregarte por otros. NO pasemos esta vida, sólo
disfrutando de nuestra status de vida, si no que entreguemos
un pedacito de ella, al SERVICIO Y BIENESTAR
DE LOS MÁS NECESITADOS.
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