| El artículo "Corporate
Social Responsibility Theories: Mapping the Territory"
("Responsabilidad social corporativa: un mapa
del territorio"), de la candidata doctoral
Elisabet Garriga y el profesor Doménec
Melé del IESE de la Universidad de Navarra,
intenta arrojar luz sobre esta área de estudio
con una clasificación de las principales teorías
y enfoques de RSC.
El campo de la responsabilidad social corporativa (RSC)
presenta un amplio abanico de teorías así
como una proliferación de enfoques, todos ellos
controvertidos, complejos y poco definidos.
Como punto de partida de su clasificación, los
autores asumen la hipótesis de que las teorías
y enfoques de RSC más importantes
presentan cuatro dimensiones relacionadas con los beneficios,
la actuación política, las demandas sociales
y los valores éticos. Esta hipótesis permite
sistematizar las teorías de RSC
en cuatro grupos:
1. Teorías instrumentales,
en las que la empresa es vista exclusivamente como un
instrumento para la creación de riqueza y sus
actividades sociales como un medio para alcanzar resultados
económicos. En este grupo de teorías se
incluyen:
• La maximización del valor para el accionista
como criterio supremo para evaluar las actividades sociales
corporativas.
• Las estrategias para lograr ventajas competitivas.
Este grupo de teorías presenta tres enfoques:
A. Inversiones sociales
en un contexto competitivo. Los defensores de este enfoque
sostienen que la inversión en actividades filantrópicas
puede ser útiles para mejorar el contexto de
ventaja competitiva de una firma ya que normalmente
crea un valor social mayor del que pueden crear los
donantes individuales o el gobierno.
B. Una
perspectiva de la firma y las capacidades dinámicas
basada en los recursos naturales. Este enfoque mantiene
que la capacidad de una empresa para lograr mejores
resultados que sus competidores depende de la interacción
de recursos humanos, organizativos y físicos
a lo largo del tiempo y en las rutinas organizativas
y estratégicas por las cuales los directivos
adquieren dichos recursos, los modifican, integran y
combinan para generar nuevas estrategias creadoras de
valor.
C.Estrategias
para la base de la pirámide económica,
en la que algunos autores ven más una oportunidad
para innovar que un problema. Una manera de abordar
este tema es la innovación disruptiva: productos
o servicios que no tienen las mismas capacidades ni
condiciones que los utilizados por los clientes en los
mercados convencionales y que, por ello, sólo
pueden ser introducidos para aplicaciones nuevas o menos
complicadas entre los clientes no tradicionales, con
una producción de bajo coste y adaptados a las
necesidades de la población.
D.El
marketing con causa, cuyo objetivo principal es aumentar
las ventas e ingresos de la empresa o la relación
con los clientes creando una imagen de marca mediante
la adquisición o la asociación con la
dimensión ética o la dimensión
de responsabilidad social.
2. Teorías políticas,
que hacen referencia al poder de las empresas en la
sociedad y un ejercicio responsable de dicho poder en
el escenario político. Entre las más importantes,
Garriga y Melé mencionan:
• El constitucionalismo corporativo, basado en
la idea de que la empresa es una institución
social y debe ejercer el poder de forma responsable,
sujeta a la "ecuación de poder social"
("Las responsabilidades sociales de los empresarios
derivan del poder social que tienen") y la
"ley de hierro de la responsabilidad"
("Quien no ejerza su poder social con responsabilidad
lo perderá").
• La teoría del contrato social integrador,
inspirada en el pensamiento filosófico de Locke,
considera que las responsabilidades sociales provienen
del acuerdo en dos niveles: un contrato macrosocial
teórico que apela a todos los contrayentes racionales,
y un contrato microsocial real asumido por los miembros
de numerosas comunidades locales.
• La ciudadanía corporativa, un concepto
con tres significados diferentes: una visión
limitada, que comprende la filantropía corporativa,
la inversión social o la asunción de ciertas
responsabilidades con respecto a la comunidad local;
una visión equivalente a la RSC, y otra más
amplia, por la que las empresas entran en el escenario
de la ciudadanía cuando el gobierno falla en
la protección de la ciudadanía incluso
en un contexto global. A pesar de las importantes diferencias
existentes en este grupo de teorías, los autores
ven algunos puntos en común: un fuerte sentido
de la responsabilidad de la empresa con respecto a la
comunida d local, asociaciones y preocupación
por el medio ambiente. A consecuencia de la globalización
empresarial, la preocupación por la comunidad
local se ha convertido progresivamente en preocupación
a nivel mundial.
3. Teorías integradoras, en
las que la empresa se centra en la captación,
identificación y respuesta a las demandas sociales.
Con ello pretenden legitimidad social y una mayor aceptación
y prestigio social. Este grupo de teorías comprende:
• La gestión de asuntos sociales, definida
como los procesos con los que la empresa identifica,
evalúa y responde a los asuntos sociales y políticos
que pueden afectarle significativamente.
• El principio de responsabilidad pública.
Sus valedores sostienen que un comportamiento empresarial
adecuado deriva de una política pública
relevante, que incluya el modelo general de dirección
social reflejado en la opinión pública,
asuntos emergentes, requisitos legales formales y prácticas
de ejecución o aplicación.
• La gestión de los grupos implicados (stakeholders),
un enfoque orientado hacia las personas que afectan
a o se ven afectadas por las políticas y prácticas
corporativas. Su ventaja es la mayor sensibilidad de
la empresa hacia su entorno, pero también una
mejor comprensión por parte de los agentes de
los dilemas que afronta la organización.
• La acción social corporativa, una serie
de teorías que promulgan la búsqueda de
la legitimidad social a través de procesos que
ofrezcan las respuestas adecuadas.
4. Teorías éticas, basadas
en las responsabilidades éticas de las empresas
para con la sociedad. Se fundamentan en principios que
expresan qué se debe y qué no se debe
hacer o la necesidad de construir una sociedad mejor.
Entre los enfoques principales, Garriga y Melé
distinguen los siguientes:
• La teoría normativa de grupos implicados
(stakeholders), la cual contempla las obligaciones fiduciarias
de la empresa hacia todos sus grupos interdependientes
implicados (stakeholders): proveedores, clientes, empleados,
accionistas y comunidad local. Su puesta en práctica
exige tomar como referencia alguna teoría ética
(kantiana, utilitarista, teorías de justicia,
etc.).
• Los derechos universales, basados en los derechos
humanos y laborales y el respeto al medio ambiente.
• El desarrollo sostenible, dirigido a alcanzar
un desarrollo humano que tenga en cuenta a las generaciones
presentes y futuras. Para evaluar su propia sostenibilidad,
la empresa debería adoptar un "triple objetivo"
que incluya no sólo los aspectos económicos
de la firma, sino también los sociales y medioambientales.
• El enfoque del bien común, que sostiene
que la empresa debe contribuir al bien común
porque es parte de la sociedad. La empresa cuenta con
muchos medios para conseguirlo: creando riqueza y proveyendo
bienes y servicios de una manera justa y eficiente y,
al mismo tiempo, respetando la dignidad y los derechos
fundamentales inalienables de los individuos.
Asimismo, contribuye al bienestar social y la convivencia
en condiciones justas, pacíficas y amistosas,
tanto en el presente como en el futuro. Como colofón,
Garriga y Melé advierten de la necesidad de profundizar
en la relación entre sociedad y empresa, mediante
un conocimiento cabal de la realidad y una sólida
base ética.
Este artículo fue publicado en el Journal
of Business Ethics 53: 51-71, agosto de 2004.
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